lunes, 28 de diciembre de 2009

Momentos felices


Normalmente suele haber dos opciones para tomarse estas fiestas navideñas. Una que está ahogada por ese espíritu de paz y amor, en el que todos somos amigos, todos nos queremos y nos apetece sonreír a todas horas. Y otra totalmente diferente en la que se odia esta actitud puesto que tras ella hay mucha hipocresía, además de la obligación de comprar regalos que más o menos satisfagan la necesidad del que lo reciba.

Mi caso se podría decir que es una mezcla de las dos opciones. Me gusta mucho encontrarme con los amigos, con esos de verdad. Me encanta que sean felices, puesto que esto me hace todavía mucho más feliz. Hace que esté más contenta, que tenga más ganas de disfrutar el día. Por eso me gustan estas fiestas, porque las personas suelen ser más felices.

Espero que no se me estropeen lo que me queda de días festivos, porque ya he tenido algún episodio negativo que no me gustaría repetir.

Un saludo a todos y que os vaya muy bien. No os diré las frases típicas de "Feliz Navidad y próspero año nuevo", sino que a los que os considero amigos, ya sabeis que os deseo lo mejor del mundo, pero no os mando un deseo para un año, sino para toda la vida. Los pocos que me conocéis bien, sabeis que no seré falsa con los que no me caen bien. No les desearé ningún mal, pero mejor que no me vengan a ver. Así evitaré hipocresías y falsedades que no quiero mostrar. No soy buena actriz.


Para acabar, quiero brindar con todos mis amigos, especialmente con todos estos que he conocido este año: esos que parecen virtuales pero son tan reales como la vida misma. ¡Salud!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Querida depresión



Querida depresión:

Estas letras son las últimas que voy a dedicarte. Llevas mucho tiempo, demasiado, ocupando mi tiempo y mi mente. En el futuro, no quiero verte más. Corto contigo la relación de amor-odio que teníamos hasta ahora.

A partir de ahora, voy a seguir siendo libre. Mis problemas, van a ser sólo eso: mis problemas. Algo que resolver por mí misma o con ayuda de los demás. Pero no me van a ocupar más tiempo de lo necesario, porque esto implicaría que tú aparecerías en algún momento u otro. Y no quiero que vengas. No quiero invitarte a más cenas, ni a pasar más fines de semana conmigo. Ni a hablar conmigo en esas horas muertas que suelo tener. Desde ahora, sólo seré yo. Te dejaré fuera de todos los sitios, haga frío o calor, nieve o llueva. Quizás haga algo más drástico para no volverte a ver. Te encerraré en una caja, bajo cerrojo. Y tiraré la llave. Me desprenderé de esta caja para que nunca tenga ganas de buscarla y de abrirla. Porque he decidido que nunca más estarás cerca de mí.

El tiempo que pasamos juntos, podría decirte que ha sido encantador y perfecto. Pero no ha sido así, sino que ha estado lleno de agonías, angustias e incluso aislamiento. Por eso no quiero verte más. Te pido que me hagas un favor: olvídate de mi. No vuelvas más. No me llames. Rompe las fotos que tengas de mi alma (o cualquier manera que tengas de archivar las personas que atrapas en tus redes). O ya puestos, ¿por qué no te decides viajar y dejar atrás todas estas almas angustiadas? Sería una buena idea, y, aunque no te lo manifiesten, seguro que estas personas te estarán muy agradecidas.

Ahora tengo una duda. ¿Esto que te pido te sumirá en una depresión? Es simple curiosidad. En ese caso, supongo que tendrás los medios de evitarlo. Espero que no sea así (ya ves que no te deseo ningún mal).

Con esto me despido, tu temporalmente tuya...

Nuria.

PD. No me olvidaré de ti para recordar cómo eres y así no dejarte volver.

PD2: Dedicado a todas las almas en pena, especialmente a una muy especial .


sábado, 12 de diciembre de 2009

Mi historia macabra

Ayer tuve una sensación muy rara. Me sorprendí a mi misma pensando en una escena muy macabra. Un pensamiento que me ha dado mucho miedo tener. ¿Cómo puedo ser tan macabra?

El pensamiento fue... llevo un mes conviviendo con un cadáver, el cadaver de mi propio hijo dentro de mi.


martes, 8 de diciembre de 2009

Miedo

Tengo miedo, mucho miedo. Lo escondo a los ojos de los demás, que podrían ser perfectamente víctimas o atacantes de ese miedo. Porque lo que temo, para ambos será el punto débil. Ese punto débil al que atacar o del que huír. Porque el mundo sobrevive gracias a eso. Gracias a los miedos generados y gracias a los miedos de los que huír.

En mi caso es una debilidad de la que me gustaría escapar, correr y dejarla atrás hasta verla desaparecer. Pero sé que volverá a mi para vengarse, y será todavía más fuerte. Y yo seré más endeble y sé que entonces perderé la batalla. Pero tarde o temprano me tengo que enfrentar a ella. Tengo que pelear con todas mis fuerzas para que nunca más me afecte. Para que no me empequeñezca más. Para que yo no me esconda y desaparezca agazapada en algún rincón.

Algún día encontraré el valor. Lucharé. No sé si ganaré. Pero aunque pierda, si he peleado, seré más fuerte que inicialmente. De momento creo que me voy a esconder un tiempo, mientras pienso en la estrategia que me hará vencer. Guardame el secreto. No conviene que se sepa dónde estoy.

Todavía no estoy preparada para salir. Sigo teniendo miedo.




viernes, 6 de noviembre de 2009

Mi rincón

Cuando quiero escapar de mi tormento, voy a mi rincón. Es un lugar que me protege, me cuida, me tranquiliza y me mima. Porque allí mi mundo de inseguridades no puede entrar, no cabe. Si en algún momento no me encuentro bien emocionalmente, suelo aparecer por allí, porque sé que allí estarán todos mis buenos pensamientos, mis buenos sentimientos, todos los buenos consejos que me han dado a lo largo de mi vida.

Justo en la entrada, se habrá quedado mi fragilidad, mis miedos, mis angustias, mis tristezas y mis desánimos. Sabrás todo lo que me atormenta y me desespera.

En algún lugar, más allá de la razón, hay un rincón donde tarde o temprano apareceré.  Si te decides a entrar, sabrás cómo soy. Sabrás quién soy.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Mi ignorancia



Cada cierto tiempo, hago una valoración de mi vida. De mis progresos, de mis frustraciones, de lo que he conseguido y de lo que me falta por hacer. Y de todo esto, siempre saco una conclusión: soy una ignorante. Lo reconozco. 

No me considero tonta. Mi curiosidad por aprender cosas hace que mi intelecto crezca. Que me haya sacado una carrera universitaria, que me apunte a cuantos cursos pueda, relacionados con mi profesión o no.  Me gusta mucho leer, leo todo lo que se pone delante de mis ojos,aunque no tengo tiempo para dedicarle a los libros . Paso el día escuchando música. Busco información de los temas que me interesan por internet. Sé muchas cosas de muchos temas. Tengo mucha curiosidad (o necesidad) por aprender más. Todavía me quedan muchas ganas de llenarme de datos de cualquier tipo: curiosidades, libros, música.  La necesidad de aprender cosas nuevas es lo que nos hace tener la mente despierta, más ágil. Pero todavía considero que soy una ignorante.

El problema del aprendizaje, es que te das cuenta de que de que vives en un mundo muy grande, en expansión, lleno de experiencias, de anécdotas, de historias contadas y por contar. El aprendizaje crea ansiedad: ansiedad por alimentarte de más cosas. Y es en ese momento cuando me doy cuenta de que soy una ignorante.

Explicaré los motivos de mi ignorancia. Hay muchas experiencias que debería haber vivido y no lo he hecho. O que me vienen muy tarde. La mayoría de personas de mi edad han vivido mucho más que yo. Han viajado más, se han casado, han tenido hijos, se han separado, y miles de historias más.  A veces son cosas que conocía, pero a las que no le prestaba la atención que debiera. Por ejemplo, al buscar información sobre un tema en concreto, siempre me aparecían blogs. Y no los leía. Pensaba que en ellos no encontraría la respuesta que estaba buscando. Los ignoraba. No me gustaba entrar en ellos para encontrar la respuesta a lo que quería. Quizá los menospreciaba. Todo debido a mi ignorancia. Mi idea era que los que escribían estos blogs, no eran personas expertas. Hasta que en algún momento de tu vida aparece alguien que te abre los ojos, que te dice que no todo está tan mal como creía. A partir de entonces empecé a deborar blogs y a crear los míos propios. Seguro que habrá a quien le gusten y a quien no. Lo tengo asumido.

Tampoco sé nada de estilos musicales. Soy una inepta total. Reconozco los estilos muy marcados, el rock, el pop, vals, chachachá, hiphop, rap, ... Pero si me preguntan qué estilo tuvieron los Beatles ¿sería pop?. ¿Qué tipo de movimiento es el Indie? Me he pasado la vida escuchando este género musical sin saber lo que era. Y seguro que escucho una canción nueva y no la identifico como tal. Tengo un talento musical pésimo.No sé cómo se llaman las canciones, y conozco muchas canciones de las que no sé el autor (y como he dicho antes, mucho menos el género al que pertenecen). Soy una ignorante total.

Como eso, en todos los campos me pasa lo mismo. Podría decir que no sé de modelos de coches (desde que soy consciente de mi ignorancia, empecé a observarlos y reconozco algunos modelos, pero no la mayoría). Tampoco sé de películas, ni de filósofos, ni de religiones, etc.

Supongo que lo que me falta es motivación. O quizás organizar un poco el caos mental que tengo en mi cabeza, que hace que tenga todos estos conocimientos, pero no sepa encontrarlos.Creo que es todo esto lo que hace que pierda energía y no encuentre mi información. Todo esto hace que sea una ignorante total.

Es posible, que ahora que lo reconozco y soy consciente, luche contra mi caos, y por consiguiente, contra mi ignorancia. O igual ignore mi ignorancia (no he podido evitar el juego de palabras) y siga como hasta ahora. Ya te lo diré dentro de un tiempo. Mientras, seguiré viviendo en mi ignorancia.





viernes, 16 de octubre de 2009

Tu sonrisa


Cada día me haces un regalo: tu sonrisa. Así, desinteresadamente. Porque sin tu sonrisa yo no soy nadie. Sin tus alegrías, yo no soy nadie. Haces que me sienta bien dentro de mi vida miserable. Porque después de verte sonreír, ya mi vida cambia totalmente.

Tu sonrisa es la que me hace despertar cada día. Porque si hay una razón que me ayuda a vivir es saber que en algún momento te encontraré y tú me reglarás tu sonrisa. Y me contagiarás de tu alegría, de tus ganas de vivir. Entonces harás que yo intente superarme, que intente hacer que tú seas feliz. Porque sé que sabes que me gusta verte, que me gusta oírte, que me gusta tocarte, y que me toques.

Pero todo esto no sirve de nada si no va acompañado de tu sonrisa. Así que... ¡sonríe! Pero sólo sonríe si te sientes bien, si estás bien. Porque una sonrisa falsa es mucho peor que una cara seria o triste. Una sonrisa cuando estás triste, se convierte en una expresión infeliz. Una sonrisa cuando piensas en alguna malicia, se convierte en más maldad todavía.

Hoy necesito verte sonreír, pero sólo si tú quieres sonreír. Sólo en ese momento justo. Si no, no me vale.